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La vida en la colonia

ZONA OBRERA DE LA COLONIA

Vallejo de Orbó fue una colonia fundada para un fin: la explotación del carbón, y la vida se desarrolló en torno al castillete del pozo. Todos, obreros, empleados, director y subdirector, médico, farmacéutico, maestra, Maristas, capellán y Guardia Civil vivíamos en el pequeño espacio que ofrecía la singular colonia de Vallejo de Orbó. No sin que hubiera una segregación del suelo, lo que se ha llamado una "urbanística patronal": En la parte más elevada, más cercana al pozo estaban las viviendas obreras, cuarteles y casas en batería. La parte más baja y llana, en torno a la plaza de Santa Bárbara, concentraba la mayor parte de equipamientos colectivos, con arbolado y viviendas aisladas. Y como símbolos de autoridad el edificio de la Dirección, la Capilla, las viviendas del director y subdirector, y la residencia de verano de la familia Oriol. Y cerrando al sur la colonia, se situaba el cuartel de la Guardia Civil.

Los recuerdos de mi vida en este pueblo van de un edificio a otro, algunos hoy inexistentes. Para que te hagas una idea de lo que fue Vallejo de Orbó, te diré con qué contaba:

Las viviendas obreras, bien en casas aisladVIVIENDAS OBRERASas, bien en cuarteles de una o dos plantas, tenían su acceso independiente. Los cuarteles de dos plantas disponían (como en la actualidad) de una escalera exterior que daba a un corredor de acceso a cada una de las viviendas.
Las viviendas se ocupaban en régimen de alquiler, siempre condicionado al contrato laboral. Si dejabas el trabajo, dejabas la vivienda. Todas tenían su water, su huerto o jardín, y algunas disponían de desván. Las rentas mensuales dependían del número de habitaciones:

  • vivienda de dos habitaciones, cocina-comedor y dormitorio, costaba 4 pesetas;
  • vivienda de tres habitaciones, cocina-comedor y dos dormitorios, costaba 4,50 pesetas;
  • vivienda de cuatro habitaciones, cocina-comedor y tres dormitorios, costaba de 7 a 10 pesetas;
  • vivienda de cinco habitaciones, cocina-comedor y cuatro dormitorios, costaba 14 pesetas.

El régimen de atribución y tenencia de las viviendas se hacía de manera un tanto arbitraria y siempre dirigido por la empresa. Aunque pasaban de padres a hijos, no hay que olvidar que el que tenía recomendación tenía vivienda.

Las viviendas de los empleados eran ocupadas por éstos VIVIENDA DE EMPLEADOSpor el mero hecho de serlo, sin que pagaran alquiler por ello. En el extremo meridional de la colonia se construyeron cuatro viviendas unifamiliares, de madera tratada e importada de Gran Bretaña, ubicadas en el interior de un huerto-jardín rodeado de una empalizada de madera. Aquí vivieron empleados como el escribiente del economato, vigilantes,...

Las viviendas de los altos cargos se distinguían bien por la ubicación en las plantas superiores de los servicios correspondientes, médico y farmacéutico en el edificio de la farmacia; o bien por su ornamentación, superficie útil y amplios jardines arbolados como las casas del director y subdirector o la residencia de verano.

El Economato se ubicaba en el lado sur de la Plaza de Santa Bárbara. Construido en 1916, atendía las necesidades de alimentación de la colonia y de los pueblos limítrofes. Su planta era de cruz latina. Disponía de dos pINTERIOR DEL ECONOMATOlantas unidas entre sí por tres montacargas. A la más baja se accedía por la parte trasera del inmueble y allí estaban el muelle de descarga, el corral, las cuadras, el matadero y la panadería. A la otra planta se accedía desde la plaza y albergaba los despachos al público.

Su administración corría a cargo de una junta de obreros y empleados, elegida anualmente y presidida por el director de las minas.
Las ventas se regían por el sistema de pago aplazado. Al final de cada mes, se repartían unas confrontas en las que se anotaba la totalidad de los jornales ganados a los que se restaba el gasto de cooperativa y el alquiler de la casa.

En la parte alta de la colonia se ubicaba una tienda bazar, dependiente del economato, en la que se vendían tejidos, calzado, bisutería, juguetes, perfumesQUIRFANO, etc. Las ventas, a diferencia del economato, eran al contado.

El Hospital se situaba en el extremo septentrional de la colonia y estaba unido al pozo por un camino directo. Fue inaugurado en 1918, al igual que la farmacia, situada a escasos metros de éste. Incluía sala de operaciones, despachos del médico y del practicante, salas para catorce camas, baños, duchas, y calefacción. En la planta superior estaba la vivienda de las empleadas Saturia Diez Alonso y su hija Amor Solís Diez, esposa de Clemente Calderón.

La Escuela de los niños estaba situada junto al economato. La planta baja se destinaba a gimnasio y patio cubierto. Dos naves adosadas daban cabida a 150 alumnos. En la planta alta residían los hermanos Maristas que llegaron a Vallejo en 1916. Su vocación de enseñanza era tal que en una ocasión un ingeniero se quejó porque "les estaban enseñando tanto a los niños que se iban a quedar sin mineros". Aunque también la educación formaba parte de la estrategia paternalista de la empresa (el control de la asistencia a clase era una de las funciones de los guardas jurados), para ser justos hay que decir que los mineros de Vallejo y de Barruelo, o al menos sus hijos, tuvieron una oportunidad académica única dentro del medio rural, perfectamente equiparable a la de cualquier ciudad.

La Escuela de las niñas constaba de dos naves. Una de ellas de dos pisos. La planta aESCUELA DE NIAS Y CUARTELES OBREROSlta albergaba la vivienda de la maestra, Dña. Timotea Ortega. En la planta de abajo se alberga la escuela-hogar, que disponía de cocina, y taller de corte y planchado. La otra nave tenía capacidad para albergar a 150 niñas. Disponía también de un jardín que hacía las veces de patio y de huerto.

La Capilla estaba situada, al igual que en la actualidad, en el centro, como eje aglutinador de la colonia. No hay que olvidar que la religiosidad era promovida y guiada por la empresa. Dedicada a Santa Bárbara, su capellán era el párroco de Orbó. Aún recuerdo como cómo D. Evaristo Relloso, que así se llamaba, gustaba de cobrar los diezmos y primicias a cada vecino: chorizo, huevos o harina, le venía bien cualquier cosa.

El Círculo centraba el lugar de ocio de los adultos. Fue promovido por la sección local de Sindicato Católico de Obreros Mineros Españoles y construido en 1921. Incluía un salón de actos, un café con juegos de mesa y una biblioteca.

El Cine, con capacidad para 400 personas, parece ser que fue el primero de la provincia. En Palencia existía el Teatro Principal, pero en él se representaban obras teatrales y sólo esporádicamente cine. Según Wifredo Román y Oscar Blanco el cine de Vallejo de Orbó fue el primero concebido para tal fin: la proyección de películas. El 30 de Julio de 1912 el periódico El Eco de Barruelo le dedica estas líneas: "se nos dice que en las inmediatas minas de Vallejo se ha adquirido un piano-manubrio y un cinematógrafo con motivo de proporcionar distracción gratuita a los agentes de las mismas. Merece plácemes la empresa propietaria de las minas por el interés que se toma por sus obreros". Abría sus puertas los domingos por la mañana. Las películas eran mudas y previamente censuradas por el capellán. Hasta que no llegaba el administrador de la empresa, D. Luis Ortiz de Ainsa y su señora, la cinta no empezaba. Aún recuerdo cómo a veces nos pagaba a alguno la entrada y se sentaba entre nosotros, los niños, que no hacíamos más que mirar a ver si llegaba. En cuanto lo hacía, un silencio absoluto y los ojos fijos en la pantalla.

El cine mudo fue cerrado en 1940. En 1944 Gabino Salazar y Joaquín Duque solicitan su reapertura en un escrito dirigido al Gobernador civil: "(...) en el año 1910 fue construido por el Director D. Arturo Zoreda, como Director de la Carbonera Española de Minas de Orbó, un local destinado a cine cuya finalidad era crear un ambiente de hermandad entre los mineros de aquella zona y al mismo tiempo separarlos de las cantinas y evitar la salida a otros pueblos y de lo que fue un éxito.(...)". El 6 de Junio de 1945 el Gobernador Civil les autorizó su reapertura. Lo llamaron Cine Ideal, y lo explotaban a cambio de una pequeña renta que debían entregar a la Empresa, propietaria del local. El Cine Ideal, a pesar de sufrir un incendio en la Nochebuena de 1945, siguió proyectando películas hasta las últimas semanas de 1966. Hoy es una edificio abandonado más, pero siempre lleno de recuerdos...

La Caja de Socorros era la institución que hacía las veces de la entonces inexistente Seguridad Social. Ya existía con la Sociedad Esperanza de Reinosa, fue fundada por D. Rafael Gracia Cantalapiedra, sin participación de los obreros (en Barruelo esa participación ocasionó la huelga de 1867). Pero en 1909 se fundó de nuevo cuando se hizo cargo La Carbonera Española. Se alimentaba con las retenciones del 3% sobre los jornales de los obreros y los salarios de los empleados, con los superávits que difícilmente obtenía el economato, y lo que faltaba, lo ponía la empresa. Era gestionada por una junta que se renovaba anualmente y que se encargaba de visitar a los enfermos y controlar su enfermedad y su curación. La caja de socorros sufragaba:

  • los gastos médicos y farmacéuticos en caso de enfermedad de obreros, empleados y contratistas y sus familias;
  • una indemnización pecuniaria durante el tiempo que durase el mal (el 60% del jornal para los obreros con antigüedad superior a cinco años, y el 50% para el resto de los casos)
  • los gastos de hospital, excepto si era por accidente, en cuyo caso había que ajustarse a la legislación vigente;
  • los gastos de mantenimiento de la vaquería cuya leche era destinada a enfermos y niños; la sobrante se vendía previo control de una comisión dirigida por el médico;
  • los gastos de mantenimiento de las escuelas, a medias con la empresa;
  • los gastos que suponían los casos de invalidez permanente, viudedad u orfandad.

La Caja de Ahorros fue otra de las instituciones fundadas en 1909, durante la primera visita que hiciera el II Marqués de Comillas a Vallejo, acompañado por el nuncio pontificio Ragonesi. Tengo constancia de un relato que el Padre Nevares hizo de los hechos: "fue aquel un día de fiesta y alegría: la señora Marquesa de Comillas repartió medallas y crucifijos entre los niños y las niñas, con las correspondientes cadenitas de plata. El Marqués encargó se fundase la Caja de Ahorros y se abonara con cargo a su cuenta particular dos pesetas a todos los obreros en sus libretas". La empresa abrió a los recién nacidos una libreta con una imposición inicial de una peseta.
El interés abonado por la empresa a la caja de ahorros era del 5%, pero el impositor sólo recibía el 4%. El 1% restante se unía a los donativos de la empresa y formaba un fondo para premios con objeto de estimular el ahorro.

EL POZO RAFAEL, Y A SUS PIES, VALLEJO

La vida en Vallejo siempre estuvo ligada al carbón y a sus dueños. "Enseguida se va notando que las minas han cambiado de dueño; desapareciendo varias concepciones que tenían los obreros de Vallejo", dije en una ocasión y es que, cuando había un cambio de titularidad en la empresa no sólo cambiaban las condiciones laborales, sino también las extralaborales.

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